Genética de las emociones - ADNTRO

Genética de las emociones

¿Qué son las emociones?

Aunque las emociones son conceptos abstractos y subjetivos, a través de la observación metódica y la aplicación del método científico se han podido sacar conclusiones interesantes sobre ellas. El primero en hacer esto fue Charles Darwin en 1872, mediante la publicación de su conocido libro La expresión de las emociones en el hombre y en los animales, donde describe las principales acciones expresivas en humanos y otros animales y las relaciona con una serie de emociones (miedo, sufrimiento, etc.) que cataloga como universales.

Mucho se ha estudiado y se ha escrito desde que Darwin sentara las bases de lo que más tarde sería la psicología moderna. Algunas definiciones más modernas de las emociones establecen que son reacciones psicofisiológicas que representan modos de adaptación a ciertos estímulos percibidos por un individuo. Otra definición frecuente establece que una emoción es un estado psicológico completo que implica tres componentes distintos: una experiencia subjetiva, una respuesta fisiológica, y una respuesta conductual o expresiva.

Si definir las emociones es una tarea compleja, clasificarlas lo es aún más. En 1972, el psicólogo Paul Eckman postuló la existencia seis emociones básicas, entendiendo como básicas  aquellas que se presentan desde el momento del nacimiento y que son universales a lo largo de las culturas humanas. Estas emociones son: miedo, asco, enfado, sorpresa, felicidad y tristeza. Sin embargo, existen listados que recogen hasta 250 emociones distintas, surgidas a raíz de las seis emociones básicas previamente mencionadas.

¿Están las emociones condicionadas por los genes? ¿Presentan algún grado de heredabilidad?

Actualmente es indiscutible el hecho de que los factores ambientales, como la educación, el nivel sociocultural, etc. influyen significativamente en el desarrollo de las distintas emociones. Sin embargo, cabría preguntarse si existe un componente genético que te predisponga a experimentar unas determinadas emociones más intensamente que la mayoría de la población, o que, por el contrario, disminuya o inhiba la expresión de dichas emociones.

Para responder a estas cuestiones, seleccionaremos la emoción básica más analizada y estudiada hasta la fecha: la felicidad, y revisaremos los estudios publicados que tratan de resolver la cuestión de la heredabilidad de la felicidad.

Existe un experimento que resulta especialmente interesante, ya que se realizó a partir de gemelos idénticos separados al nacer y criados en ambientes distintos. Para nuestro objetivo, se trata de la muestra poblacional perfecta, ya que los gemelos idénticos presentan exactamente el mismo ADN, las mismas tres mil millones de pares de bases, pero al ser criados por separado, están expuestos a distintos ambientes, lo que nos permite deducir que los aspectos de la personalidad y las emociones que compartan serán debidos al menos en parte a los genes. A través de la realización de test, se midieron distintas características personales (como el grado de inteligencia) y emocionales (como la sensación de bienestar) de los gemelos separados al nacer y se observaron sorprendentes coincidencias, achacadas por tanto a su genética compartida. Todo ello permitió demostrar que la felicidad presenta una heredabilidad significativa. 

Variantes genéticas asociadas a la felicidad

Si bien los estudios con gemelos separados al nacer y criados en distintos ambientes han permitido demostrar que existe cierto grado de heredabilidad en la felicidad, en este momento cabría preguntarse qué variantes genéticas están asociadas a esta magnífica emoción.

Para intentar dar respuesta a esta cuestión, nuevamente existen varios estudios que arrojan luz sobre el tema. Le estructura y metodología de este tipo de estudios es similar en todos los casos: primero se toma una muestra en estudio de n participantes (cuanto mayor sea, mayor calidad tendrá el estudio), después se les mide el nivel de bienestar subjetivo a través de cuestionarios (que exploran cómo percibe una persona su vida, el grado de satisfacción vital, etc.) y finalmente se realizan estudios GWAS, que permiten identificar variantes genéticas predominantes en sujetos con un elevado bienestar subjetivo.

En el año 2014, la revista Journal of Affective Disorders publicó un trabajo realizado con una muestra de 445 personas, en las que se midió la tendencia a la gratitud y al perdón a través de un cuestionario. Posteriormente, se identificó una variante genética en la secuencia del gen COMT, consistente en una sustitución del aminoácido Valina por el aminoácido Metionina en la posición 158 (Val158Met). Esta variante era predominante en los sujetos que, según el test, mostraban una mayor tendencia a la gratitud y el perdón, (lo que implicaba a su vez un mayor nivel de bienestar personal y menor nivel de síntomas depresivos). De esta forma se asoció la presencia de la variante Val158Met en el gen COMT a un nivel elevado de bienestar subjetivo.

De todos los experimentos realizados para identificar genes relacionados con la felicidad, el más amplio e impresionante fue publicado en 2016 por la revista Nature Genetics, y se realizó sobre una muestra de 298.420 personas. Como siempre, se midió su nivel de bienestar subjetivo a través de cuestionarios, se realizó un estudio GWAS y se detectó la existencia de 3 SNPs (rs3756290, rs2075677 y rs4958581 en los genes RAPGEF6, CSE1L y NMUR2, respectivamente) directamente relacionados con el bienestar subjetivo.

Por último, un estudio publicado en 2016 por la revista Frontiers in Human Neuroscience realizado sobre una muestra de 243 universitarios blancos permitió identificar la presencia de un SNP (rs3796863) en la secuencia del gen CD38, encargado de controlar la liberación de oxitocina. Se observó que los individuos cuyo genotipo coincidía con el SNP previamente mencionado mostraban sentimientos intensos de alienación respecto a sus padres y compañeros, así como mayores tendencias suicidas. Por tanto, dicha variante genética se podría asociar a niveles inferiores de bienestar personal y felicidad.

Mecanismos moleculares que subyacen a las variantes genéticas asociadas a la felicidad

Una vez establecido el hecho de que existen variantes genéticas que predisponen a un mayor nivel de bienestar personal y felicidad, la segunda cuestión que nos planteamos es ¿cuáles son los mecanismos moleculares que determinan que los portadores de estas variantes sean más felices?

Siguiendo con los ejemplos de los dos estudios previamente mencionados en los que se localizan variantes genéticas asociadas a un alto nivel de bienestar, en el primero se identificaba una variante genética en la secuencia del gen COMT, y en el segundo se identificaba una variante genética en cada uno de los genes RAPGEF6, CSE1L y NMUR2. Por el momento no se tienen más datos sobre los mecanismos biológicos que determinan que los portadores de dichas variantes tengan una mejor percepción de la salud emocional. Sin embargo, atendiendo a la función que desempeña el gen en el que se encuentran las variantes en cuestión, o a los tejidos en los que se expresa ese gen, podemos comenzar a conjeturar y plantear hipótesis.

El gen COMT codifica la catecol O-metiltransferasa, una de las numerosas enzimas que degradan las catecolaminas (tales como la dopamina, adrenalina y noradrenalina) en los seres humanos. Intuitivamente, podríamos pensar que una variante genética del gen COMT podría implicar una menor degradación de catecolaminas, y por tanto una mayor sensación de bienestar subjetivo. Sin embargo, el caso de los genes RAPGEF6, CSE1L y NMUR2 es menos claro. Se ha observado que se expresan en el cerebro, pero también en el páncreas o las glándulas suprarrenales. Así, se cree que las variantes genéticas detectadas podrían modificar la función normal de los tejidos productores de hormonas, modulando así diversos aspectos, como la respuesta a la ansiedad y el estrés, y por tanto el nivel de bienestar subjetivo y felicidad.

¿Viajas con nosotros?

Parece difícil imaginar que nuestros genes puedan influir en algo tan complejo y abstracto como los aspectos de la personalidad y la manera en la que experimentamos las distintas emociones. Es importante entender que los genes no son determinantes, simplemente condicionan, junto con los factores ambientales, la forma en la que pensamos y sentimos. Te invitamos a emprender un emocionante viaje con ADNTRO para descubrir tu personalidad genética.

Bibliografía

Artículos

  • Reza Suárez et al., “La influencia de las emociones en las expresiones faciales según Paul Ekman”, Revista Contribuciones a las Ciencias Sociales, (abril-junio 2016).
  • Bouchard et al., “Sources of Human Psychological Differences: The Minnesota Study of Twins Reared Apart”, Science, vol 250, 1990, págs 223-228.
  • Liu et al., “The association between well-being and the COMT gene: Dispositional gratitude and forgiveness as mediators” Journal of Affective Disorders, vol 214, May 2017, Pages 115-121.
  • Okbay et al.,”Genetic variants associated with subjective well-being, depressive symptoms, and neuroticism identified through genome-wide analyses”. Nature Genetics, vol. 48, 2016, págs. 624-633.
  • McQuaid et al., “Oxytocin and Social Sensitivity: Gene Polymorphisms in Relation to Depressive Symptoms and Suicidal Ideation”. Frontiers in Human Neuroscience, 2016. doi: 10.3389/fnhum.2016.00358

Otros recursos:

  • Carlos López-Otín, “La vida en cuatro letras”. Editorial Planeta, 2019.

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